Hace algún tiempo vi este articulo de la psicóloga Tamara de la Rosa y me gustó mucho. Les invito a leerlo y reflexionar.
Dejo el link del articulo original al final
Hoy en día sigue existiendo un prejuicio respecto a visitar al psicólogo. Muchos habrán visto la reacción de algún conocido cuando le aconsejan pedir ayuda psicológica y responde: “¿A un psicólogo? ¿Yo? ¡Si yo no estoy loco!”. Lo cierto es que sigue dando reparo el contar que acudimos a terapia. No hay que tener un cáncer de útero para ir al ginecólogo, ni problemas de próstata para ir a un urólogo, ni un dolor de muelas para ir al dentista ¿verdad? Nadie saca la conclusión de que estás gravemente enfermo cuando acudes a estas consultas, al contrario, todos entendemos que es necesaria una revisión y que nos ayuden a prevenir posibles enfermedades. ¿Por qué con el psicólogo es diferente si es igual de necesario? Tienes contracturas musculares y acudes a un fisioterapeuta. Tienes problemas legales y visitas a un abogado, ¿Por qué no acudir a un psicólogo si te encuentras ansioso, intranquilo, angustiado, desesperanzado, con dificultad a la hora de comunicar tus ideas, tu comportamiento te causa problemas…? Y es que nos mostramos muy precavidos con la salud física mientras que los problemas que podamos tener sobre nuestro estado de ánimo, pensamientos y actitudes los dejamos en un segundo plano, esperando y creyendo que el tiempo lo cura todo. Y no siempre funciona así. Pensamos que somos capaces de superar cualquier bache de la vida y que lo único que necesitamos es serenarnos y darle tiempo al tiempo, pero no siempre contamos con la misma fortaleza mental ni funcionan las mismas estrategias para todos los problemas. Como seres humanos a lo largo de la vida atravesamos etapas muy diversas que nos obligan de alguna manera a ir desarrollando una serie de actitudes y habilidades que nos permitirán ir adaptándonos a los acontecimientos que aparezcan y, dependiendo de nuestro estado de ánimo, tendremos mayor o menor fuerza a la hora de poner en marcha las herramientas personales e idóneas para enfrentar cada etapa con éxito. Debemos ser conscientes de que la salud mental es primordial en nuestro día a día. Conocer cómo sobrellevamos nuestros problemas, cómo nos relacionamos con los demás y la importancia de estar bien con nosotros mismos para una buena toma de decisiones. Los psicólogos no tenemos una varita mágica que elimine todos tus problemas. ¡Ojalá! Pero sí podemos asesorarte y enseñarte estrategias y herramientas necesarias que te permitan recuperar el nivel de confianza suficiente para superar por ti mismo cualquier tipo de adversidad que te impida avanzar. El psicólogo enseña al paciente técnicas y habilidades para afrontar sus problemas, disminuir su malestar y le ayuda a que consiga los objetivos propuestos en consulta. Acaba ya con el mito social de que acudir al psicólogo es cosa de locos. ¡Al revés! Si estás viviendo una ruptura, un ascenso, un despido, una llegada de un hijo o cualquier situación que te haga sentir que te supera o te bloquea tu vida, inundándola de sensaciones desagradables, sería de locos no pedir ayuda profesional. No tienes que tener un gran problema para ir al psicólogo. Tan solo se trata de mejorar tu calidad de vida emocional. Muchos acuden a consulta simplemente para descubrirse a sí mismo, ganar confianza y atreverse a luchar por un sueño o, incluso, para mejorar sus resultados en el deporte. Y es que, no debemos olvidar que la salud física es importantísima pero no más que la salud mental. Me atrevo a decir que la salud mental influye en la física en muchas ocasiones. No te avergüences de pedir ayuda si crees que la necesitas. Sólo tú decides que tan público lo haces. Recuerda que lo importante no es el qué dirán, sino saber que estamos haciendo un bien para nosotros mismos
http://www.diariodeavisos.com/2015/02/voy-al-psicologo-porque-estoy-loco-por-tamara-rosa/
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viernes, 9 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
¿Eres tolerante?
La tolerancia es la capacidad de poder mantenernos en una situación respetando las ideas y comportamientos de los demás, aunque estos no coincidan con los propios.
Es un valor particularmente importante en las relaciones de pareja. Es común que pasados unos meses de noviazgo empecemos a notar ciertos "detalles" de la pareja que nos empiezan a molestar. Ante estas situaciones el diálogo y la asertividad son herramientas funamentales; sin embargo, éstas no se pueden utilizar sin el valor de la tolerancia.
¿Hasta qué punto "aguantar"? ¿Y tú qué cosas toleras?
viernes, 12 de agosto de 2016
¿Que tipo de relación tienes con tus hijos?
Las formas de crianza se pueden categorizar en 4 opciones, es importante conocer cuál estamos utilizando en cada momento y cuales son las consecuencias de su uso
Estilo de crianza autoritario Los padres autoritarios son altamente demandantes, pero no altamente receptivos. Estos padres puedes ser invasivos o no. Los primeros son la clase de padres que suelen decir "¡Hazlo porque yo lo digo!". Los padres autoritarios dan órdenes y esperan que sean obedecidas; la obediencia es premiada y la desobediencia, castigada. Estos padres suelen crear ambientes sumamente exigentes, con reglas de comportamiento claramente establecidas. En casos extremos, el estilo autoritario puede volverse abusivo.
Estilo de crianza democrático Los padres autoritativos abarcan ambas dimensiones de forma elevada. Son más compasivos que punitivos y tienden a valorar la independencia de sus hijos. Estos padres suelen hacer elecciones y dar razones. Algunos psicólogos consideran que es el estilo de crianza más efectivo. No parece haber una crianza extremadamente autoritativa.
Estilo de crianza negligente Los padres negligentes abarcan ambas dimensiones de forma reducida. Tienden a tener un filosofía de "vivir y dejar vivir" en la crianza de sus hijos. Los hijos de padres negligentes tienen permiso para hacer lo que quieren pero no cuentan con el apoyo para hacerlo. En casos extremos, esto se vuelve negligente.
Estilo de crianza permisivo Los padres permisivos son sumamente receptivos pero no demandantes. Son indulgentes y permiten un montón de comportamientos que otros padres no permitirían. Suelen evitar la confrontación. Pueden ser acusados por otros de "arruinar" a sus hijos. Los padres permisivos tienden a ceder ante las demandas de sus hijos pero, a diferencia de los padres negligentes, les brindan apoyo.
La relación que tenemos con nuestros hijos definirá que tipo de personas serán en el futuro. Tómate un momento para evaluar la relación que tienes con tus hijos y como mejorarla.
Estilo de crianza autoritario Los padres autoritarios son altamente demandantes, pero no altamente receptivos. Estos padres puedes ser invasivos o no. Los primeros son la clase de padres que suelen decir "¡Hazlo porque yo lo digo!". Los padres autoritarios dan órdenes y esperan que sean obedecidas; la obediencia es premiada y la desobediencia, castigada. Estos padres suelen crear ambientes sumamente exigentes, con reglas de comportamiento claramente establecidas. En casos extremos, el estilo autoritario puede volverse abusivo.
Estilo de crianza democrático Los padres autoritativos abarcan ambas dimensiones de forma elevada. Son más compasivos que punitivos y tienden a valorar la independencia de sus hijos. Estos padres suelen hacer elecciones y dar razones. Algunos psicólogos consideran que es el estilo de crianza más efectivo. No parece haber una crianza extremadamente autoritativa.
Estilo de crianza negligente Los padres negligentes abarcan ambas dimensiones de forma reducida. Tienden a tener un filosofía de "vivir y dejar vivir" en la crianza de sus hijos. Los hijos de padres negligentes tienen permiso para hacer lo que quieren pero no cuentan con el apoyo para hacerlo. En casos extremos, esto se vuelve negligente.
Estilo de crianza permisivo Los padres permisivos son sumamente receptivos pero no demandantes. Son indulgentes y permiten un montón de comportamientos que otros padres no permitirían. Suelen evitar la confrontación. Pueden ser acusados por otros de "arruinar" a sus hijos. Los padres permisivos tienden a ceder ante las demandas de sus hijos pero, a diferencia de los padres negligentes, les brindan apoyo.
La relación que tenemos con nuestros hijos definirá que tipo de personas serán en el futuro. Tómate un momento para evaluar la relación que tienes con tus hijos y como mejorarla.
viernes, 5 de agosto de 2016
Identifica signos de violencia familar o de pareja
Una de las problemáticas más graves que enrenta la humanidad contemporánea es, sin duda, la violencia familiar. Ésta se ha realizado desde tiempos inmemoriales y ha estado presenten en la historia de todas las sociedades y culturas, pero, además, ha sobrevivido al proceso y transformación hacia la civilidad. Pese a ello, es de manera reciente que empeiza a reconocerse como un fenómeno que afecta no sólo a las familias, sino que limita el desarrollo humano y social en general.
Es importante estar conscientes de los diferentes grados y tipos de violencia que pueden aparecer dentro de la familia y en la vida de pareja.
La imagen adjunta propone una forma rápida de identificar algunos de los tipos de violencia más comunes. Es importante notar que el grado de violencia va en aumento de no poner límite a la violencia. Ante cualquiera de éstos, es importante establecer límites que eviten que la violencia se propague.
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